NEUROARQUITECTURA, O CÓMO HACER UNA ARQUITECTURA BRAIN-FRIENDLY

NEUROARQUITECTURA, O CÓMO HACER UNA ARQUITECTURA BRAIN-FRIENDLY

¿Alguna vez te has preguntado cómo te afectan los espacios que te rodean? ¿Por qué algunos espacios favorecen un estado de relajación, mientras que otros te invitan a la productividad? ¿Sabías que ahora mismo, el espacio en el que te encuentras afecta a tu estado de ánimo? Todos estos conceptos están ahora empezando a ser explicados por la neuroarquitectura, una rama amable de la neurociencia que se dedica a analizar cómo los espacios influyen en nuestra mente.

Desde siempre, el desarrollo de la civilización a estado ligado a espacios construidos por el hombre, y desde hace miles de años, ha existido una intuición primitiva de cómo estos espacios afectan a nuestro subconsciente, que intuitivamente han guiado el diseño.

Imagina ahora cómo te hacen sentir los templos, no son otra cosa que edificios majestuosos que nos hacen sentir insignificantes frente a los dioses. Intenta recordar la última vez que estuviste en un edificio gubernamental importante; probablemente la piedra era un elemento predominante (siempre ha representado el poder), y cuando se utiliza intencionadamente, puede hacernos sentir indefensos. Esto también lo saben los bancos, por cierto.

 

Por otro lado, hay restaurantes que parecen diseñados para tu comodidad, y hoteles que te hacen sentir como en casa: materiales cálidos y textiles, así como un control adecuado de la iluminación, nos inducen a la relajación. Es curioso cómo hace unos años los principios del feng shui se extendieron como la pólvora en nuestras casas. Aunque no deja de ser una pseudociencia, tiene algunas pinceladas que vienen de la experiencia adquirida durante muchos años, pero bueno, eso lo trataremos en otro artículo.

Nacida en Estados Unidos, esta disciplina se consolidó oficialmente en 2003 con la fundación de la Academia de Neurociencias para la Arquitectura (ANFA) en San Diego (California), que tiene como objetivo “investigar cómo debe ser el diseño del espacio en el siglo XXI para mejorar nuestro bienestar, aumentar el rendimiento y reducir el estrés y la fatiga de las ciudades”. Pese a ser una rama relativamente nueva y de muy reciente creación, ya podemos extraer mucho conocimiento que aplicamos diariamente en proyectos como este.

Está demostrado por estudios realizados con Resonancia Magnética Nuclear que los habitantes de grandes ciudades presentan altas tasas de ansiedad, estrés crónico, neurosis y enfermedades mentales como la esquizofrenia o la depresión. Esto se debe a la aumentada actividad de varias áreas del cerebro como la amígdala o la corteza cingulada, que controlan entre otras funciones los miedos, peligros y dolores, así como la focalización de la atención.

 

Por otra parte, sabemos que los humanos fabricamos más oxitocina y serotonina (asociadas al disfrute y la relajación) si nos encontramos en un entorno agradable, por lo tanto, resulta evidente que el diseño de los espacios influye en nuestro estado emocional y comportamiento.

Investigaciones recientes demuestran que determinados espacios nos afectan en nuestra edad adulta favoreciendo la producción de nuevas neuronas, así como que los espacios amplios estimulan la creatividad, o la íntima relación entre el contacto con la naturaleza y la concentración.

La luz actúa de guía: los seres humanos nos sentimos inconscientemente atraídos hacia la luz, por lo que su correcta utilización nos puede orientar en un edificio complejo. Está demostrado también que cuando entramos en una tienda lo primero que hacemos es ir a la derecha, y que cuando estamos en una intersección y no estamos orientados, tendemos a continuar hacia delante, y que lo último que hacemos es dar marcha atrás.

En definitiva, estamos ante el nacimiento de una era donde los arquitectos tendremos más herramientas para crear edificios que trabajen para nosotros, que estimulen nuestra capacidad de concentración cuando necesitamos trabajar, que nos guíen naturalmente hacia donde tenemos que ir, o que favorezcan el descanso. Por ejemplo, ¿quién no querría que sus hijos estudien en una escuela que favorezca el aprendizaje?

En POA, nuestro objetivo no es sólo construir edificios bonitos y funcionales, sino que vamos más allá, creemos que cuando la arquitectura está a su mejor nivel, afecta muy positivamente a nuestro día a día. Es la hora de hacer una arquitectura brain-friendly.

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