MINI CASAS vol. II

MINI CASAS vol. II

Volvemos del verano con las pilas cargadas y no es por el descanso que hayamos tenido, porque la vida del autónomo es una m…. maravilla, sino por el contacto con la naturaleza que nos hace desconectar y descansar profundamente. Y es por eso que esta entrega de minicasas se enfoca a casas en el campo, cabañas y experimentos arquitectónicos que merecen la pena.

Siempre nos gusta trabajar con referencias sobre las que reforzar nuestras ideas, en este caso encontramos la tan estudiada Cabaña de Heidegger.

Desde verano de 1922, el filósofo comenzó a habitar una pequeña cabaña en las montañas de la Selva Negra, al sur de Alemania. A lo largo de los años, Heidegger trabajó desde esa cabaña en muchos de sus más famosos escritos, desde sus primeras conferencias hasta sus últimos y enigmáticos textos.

La arquitectura de esta cabaña como tal, no es lo que la dota de importancia, lo es su posición en el lugar (justo al límite entre el bosque y el prado verde) y su materialidad hecho de la misma madera de los árboles que ahí moran.

Pero más allá de las cuatro paredes y el techo de “die Hütte” su contextualización en el medio obliga de una manera sensorial a establecer un diálogo constante con el filósofo. Enfatiza el sentido motivacional del sitio como un lugar de trabajo y concentración que permite pensar y escribir.

“Este es mi mundo de trabajo […]. Hablando con rigor, nunca contemplo el paisaje. Experimento sus cambios horarios, día y noche, en las grandes idas y venidas de estación. La gravedad de las montañas y la pesantez de su roca primigenia, el lento y deliberado crecimiento de los abetos, el brillante y sencillo esplendor de las praderas en flor, el correr del arroyo e montaña en la larga noche de otoño, la austera sencillez de las llanuras cubiertas de nieve; todo eso cambia y fluye y penetra la diaria existencia allá arriba, y no en forzados momentos de inmersión “estética” o de artificial empatía, sino únicamente cuando la propia existencia permanece en su trabajo. Es solo el trabajo el que nos abre un espacio para la realidad que son estas montañas. El curso del trabajo queda incrustado en lo que sucede en esta región.”

Sentimos habernos puesto tan profundos, pero creemos necesaria esta parte para entender y apreciar de una manera más profunda los ejemplos que veremos que, aun siendo actuales, beben de la misma idea primigenia de no ser un objeto arquitectónico en sí, sino un mero espacio de cobijo sobre el que apreciar el paisaje y dejar que este nos acoja.

A45 hut

Comenzamos por una cabaña adaptada al mundo actual. El estudio de nuestro admirado Bjarke Ingels describe la cabaña como un prototipo totalmente personalizable tanto dentro como por fuera. Sus paredes en ángulo permiten una buena evacuación de agua-nieve además de darle un aspecto exterior característico. Su construcción modular con paneles 100% reciclables permite una fácil puesta en obra que ayuda a posicionar cualquier cabaña A45 en los sitios más inhóspitos.

Por ahora el prototipo está ubicado en un paraje a las afueras de Nueva York, pero prometen someterlo a distintos parajes y climas.

MIRROR CUBE

Todos hemos tenido el sueño de pequeños de vivir en una casa del árbol. En cuanto a eso el estudio sueco  Tham & Videgård Hansson Arkitekter  hicieron su sueño realidad. Consiste en un hotel – refugio suspendido a 5 metros del suelo.

El cubo de 4m que se fija a uno de los esbeltos pinos del paraje sueco de Harads. El refugio cuenta con una capacidad para 2 personas. Lo más curioso de la intervención son las caras del cubo totalmente cubiertas por vidrios espejados que dotan a este de un camuflaje original que refleja todo su alrededor y lo dota de una aparente levedad que permite observar el paisaje sin ser observado.

 

FINAL WOODEN HOUSE

Lejos de ser una cabaña al uso, este ejercicio arquitectónico ubicado en el parque natural de Kumamoto  (Japón) experimenta el trabajo en sección de piezas de madera que mucho recuerda al Yenga (el de quitar maderitas) En el interior son los mismos salientes o entrantes las que se transforman en los espacios para sentarse, acostarse o subir. Los vanos por su parte no son más que una consecuencia del orden y disposición de estos elementos del espacio interior. Según el mismo Fujimoto la espacialidad de este habitáculo se reinterpreta permanentemente y según el lugar donde se encuentre cada persona.

 

FOREST POND HOUSE

Cerrando el círculo, este último ejemplo nos vuelve a llevar a una cabaña de dimensiones mínimas en la que las paredes desnudas y su mirada hacia el paisaje invitan a la meditación y observación del paisaje.

La cabaña no pretende resaltar en el paisaje, sino ser como un catalejo sobre el que mirar el lago. Su pared curva invita a una entrada que dirige la mirada. La madera usada para la cabaña proviene del mismo Hampshire donde se ubica, reforzando conceptos como la quietud, cultura slow y km0.

El estudio TDO lo explica de esta manera:

«Volar sobre el estanque era importante para nosotros, ya que queríamos el espacio para montar físicamente sobre el bosque y el estanque de la misma manera que cruzamos los dos programas. Vimos que el bosque estaba oscuro, misterioso y ocupado, un lugar para que los niños tuvieran diversión. El estanque vimos más sobre la meditación con su reflejo y calma»

Esperamos que os haya gustado este nuevo post. Dado que nos han quedado muchas ideas y ejemplos en el tintero amenazamos con hacer otra entrega de minicasas o refugios. La dedicación en un proyecto no viene de la mano de la escala. En POA estudio buscamos siempre que nuestra arquitectura genere con los mínimos gestos el máximo impacto, dedicando el mismo gusto por el detalle en una cabaña como en una promoción.

POA Estudio

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